5.08.2009

"Cualquier verbal tiempo es a prosópito"


Con el taladro disuelvo el azúcar en café, luego, pincho un trozo de pared. Las medialunas que coloqué sobre la carretilla están rellenas de sabroso revoque. Está nublado y pronto se larga a llover, gotas de viga, que fueron las vías de algún tren, humedecen los restos de baldosa al revés. Un camión bajó el plato en el que cocino los escombros. Mis dientes se caen a mazazos, la pintura arruga mi piel.
Hoy siento rara mi casa, algo no está como ayer. Recorro todos los rincones: mis primeros pasos, las navidades, los cumpleaños, las travesuras, los juegos, cada primer día de escuela, los retos y cada nuevo ser. Todo me es conocido, pero algo cambió desde ayer.
Decido, esta ya no es mi casa, salgo y cierro el portón sin llave. Cruzo la calle, bajo el farol observo desde la otra vereda. El sol se empieza a poner, pinta de negro aquella casa, como en una fotografía en contra luz.
Acepto, no es mi casa y dudo si lo fue. El árbol baila al son del viento y mientras parpadeo y se apaga la luz, un machetazo corta el silencio. El reflejo abre mis párpados y ya no la veo.
Ya no hay casa, ya no hay viento, hasta demolieron el ayer.




Albi.


"A La Naturaleza se la domina obedeciéndola"
Francis Bacon