7.03.2009

por robar...


Cuando el ángel de música se acercó, ella no pudo contenerse. Se puso los tomates donde debían ir y no se escapó por entre las ramas del ligustro, como momentos después se le ocurrió que podría haber hecho. Lo importante es que no fue así. Y no se arrepentía de lo que había sucedido.
Entonces aconteció que el fantasma se sorprendió, y la alfombra se le quedó sin gas.
Nada menos correcto que sus amigos con su sentido de la oportunidad, ella completamente azul y él completamente orejudo, para que sonara el dindindindindindong.
Pero todo pudo solucionarse en el escenario. De una se organizó una partida de viborilla en cada pantalla luminosa de la palma de la mano izquierda. Y tras mate, papas fritas, clue y frizee con cola, se pintaron toda la cara de colores ametrallados.
Un poco de energía eléctrica fue el último toque que dio luz a la reunión haciendo saltar los tapones de todo el teatro...
El ángel como buen fantasma desapareció en la inmensidad del mágico sillón, pero dejó un cartel en el espejo del baño que decía... "tu sombra quiero ser otra vez..."
Y se fue dejando dentro de la bolsa de la bolsa de dormir miles de cajas tictaqueras y algún que otro papel de esos que envuelven ricos y maximos caramelos.


"A La Naturaleza se la domina obedeciéndola"
Francis Bacon