Resultó ser que después de años y años de quietud, los hombrecitos, las señoritas, las vacas y las líneas de los carteles señalizadores se revelaron y como primer método de protesta, decidieron cambiar sus puestos.
Ahora el baño de hombres sería de vacas, en el de damas estaría prohibido doblar a la izquierda, y algunos hasta se atreven a contar que los tenedores que indican restaurantes persiguen a sus cuchillos a no más de 70 km/h.
Es así que ahora existen los subtes mineros, las vías traspasan edificios, y en este preciso segundo instante transito yo una ruta que apunta las nubes pero nunca llega tan alto...
Ahora el baño de hombres sería de vacas, en el de damas estaría prohibido doblar a la izquierda, y algunos hasta se atreven a contar que los tenedores que indican restaurantes persiguen a sus cuchillos a no más de 70 km/h.
Todo se volvió muy confuso, y los vaemas, seres conformistas por plus/ultra/naturaleza, intentaron acomodarse a esta rebelión, pero los rebeldes, no podían entender como no se les ocurrió antes, cambiar de esta forma las permisiones cotidianas, y por ende, se propusieron ser más y movieron las autopistas y los caminos de lugar.
Es así que ahora existen los subtes mineros, las vías traspasan edificios, y en este preciso segundo instante transito yo una ruta que apunta las nubes pero nunca llega tan alto...
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