5.28.2009

hAy nIebla tAmbién dE dÍa, eXisten lOs aReneros y lOs jUncos sOn lOs pRimos dE mI pApá

Podría resultar extraño, el metal no se fundió. Pero no resultó porque nadie vivía allí.
Sin embargo, el que apagó la luz, se había olvidado la canilla celeste de la ducha del baño del primer piso abierta. Y fue en ese preciso instante, en el que las cucarachas se arrimaron, debatieron y se vieron inmersas en un enorme dilema y sin duda, como ya dijimos, construyeron un receptáculo hídrico con forma de campana invertida, pero no.
Y entonces se dieron por aludidas: el problema no era el agua, era el "raid" que rociaba el ambiente tan bien, que no eran necesarios los baños de verano.
La desesperación se instaló en la cucarachada, los bajos vértices de las puertas eran el sitio ideal para las temerosas.
Ninguna sabía qué hacer. La epidemia insecticida se desarrollaba y expandía, hasta afectar gusanos, bichos bolita, hormigas y esos animales de cuatro patas, cualquier sea el género...
Entonces, la única con el don desarrollado de aletear, tomó una drástica postura corporal. Pero que de nada sirvió, porque no existe insecto que se inunde ni que funda metal.



Conjunción de Al y Albi.
Un 25 de mayo en una isla desierta.

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"A La Naturaleza se la domina obedeciéndola"
Francis Bacon